Biomimicry Institute y el Equinoccio: cuando la Tierra respira en Central Park

Oct 29, 2025 | Clima, Climate Week NYC, COP30, Destacadas, Experiencias, Historias, Medio ambiente, Noticias, Opinión, Sostenibilidad, Tecnología, Tendencias, Vida, Vídeos

Por: Juan Daniel Correa Salazar

Por: Juan Daniel Correa Salazar

Director de Energía Limpia / Clean Energy Planet

El Biomimicry Institute escogió el momento exacto del equinoccio para recordarnos algo esencial: la Tierra está viva y respira con nosotros.

El 22 de septiembre, a las 2:19 de la tarde, el sol cruzó el ecuador celeste y la luz se equilibró con la sombra. En Central Park, Nueva York, sobre una roca ancestral llamada Umpire Rock, un grupo de personas se reunió para recibir ese instante cósmico en silencio, guiados por una idea poderosa: la acción climática también comienza con la contemplación.

Así nació Grounding Climate Week: A Biomimicry Equinox Gathering, una experiencia creada por el Biomimicry Institute en el marco de la Climate Week NYC 2025, que invitó a los asistentes a comenzar la semana más importante del clima global no con prisa, sino con pausa, reconectando con la naturaleza y con uno mismo.

El poder del equilibrio

El equinoccio ocurre solo dos veces al año. Es el momento en que el planeta no se inclina hacia ningún hemisferio, y el día y la noche duran exactamente lo mismo.

Ese equilibrio natural se convirtió en el hilo conductor de la jornada.

Mientras en Manhattan se hablaba de cambio climático en auditorios y salones de conferencia, en el corazón del parque se gestaba otro tipo de conversación: un intercambio entre ciencia, historia y vida, donde el silencio tuvo más sentido que cualquier palabra.

El Dr. Eric Sanderson, vicepresidente de Conservación Urbana del Jardín Botánico de Nueva York, compartió con los asistentes la historia profunda del lugar. Relató cómo esa zona, hoy cubierta de senderos y árboles urbanos, fue alguna vez un ecosistema de bosques y humedales que albergaban ciervos, osos y aves migratorias.

Dr. Eric Sanderson, vicepresidente de Conservación Urbana del Jardín Botánico de Nueva York, durante su intervención en el evento Grounding Climate Week: A Biomimicry Equinox Gathering. Desde la roca Umpire, explicó cómo el paisaje profundo de Manhattan guarda aún la memoria viva de la naturaleza que lo formó.

La roca sobre la que nos reunimos —la Umpire Rock— tiene más de 450 millones de años, testigo de una Tierra en formación cuando los continentes aún eran fragmentos flotantes.

Comprenderlo fue un acto de humildad: la naturaleza ha sostenido la vida mucho antes de nuestra existencia y seguirá haciéndolo después.

Luego, Andrew Howley, editor jefe del Biomimicry Institute, nos condujo hacia la dimensión interior: “Antes de intentar arreglar el mundo —dijo— hay que aprender a escucharlo.”

Y así lo hicimos. Por unos minutos, el grupo guardó silencio. El viento, los pájaros, la textura de la piedra y el pulso de la ciudad formaron un mismo ritmo. Era el equilibrio hecho presente.

Biomímesis: aprender de la vida para sostener la vida

La biomímesis (del griego bios, vida, y mimesis, imitación) es la práctica de observar los principios de la naturaleza para crear soluciones humanas sostenibles.

Desde hace más de dos décadas, el Biomimicry Institute, liderado por Amanda Sturgeon, impulsa este enfoque interdisciplinario que combina ciencia, diseño, ética y propósito.

Las termitas inspiran edificios que se ventilan sin energía. Las hojas enseñan cómo captar la luz de manera eficiente. Los arrecifes muestran que la cooperación fortalece la estructura.

Cada organismo, cada sistema natural, contiene un principio que puede guiarnos hacia un futuro más equilibrado.

Pero más allá de la técnica, la biomímesis propone una transformación cultural: dejar de mirar la naturaleza como un recurso y reconocerla como una maestra.

Tecnología que aprende a escuchar

Días después del equinoccio, el Biomimicry Institute presentó en Nueva York una iniciativa que lleva su filosofía aún más lejos: AskNature: Solutions from Life.

Se trata de una plataforma abierta —asknature.org— que reúne miles de ejemplos de innovación inspirada en la vida: desde cómo las plantas filtran el agua hasta cómo las alas de los murciélagos optimizan el vuelo.

Dentro de esta plataforma, el Instituto ha desarrollado AskNature Chat, una herramienta impulsada por ChatGPT, que permite literalmente preguntarle a la naturaleza cómo resolver un desafío humano.

A través de esta experiencia interactiva, la inteligencia artificial actúa como un puente entre el conocimiento biológico documentado en AskNature y la curiosidad humana: con solo formular una pregunta, el sistema responde inspirándose en los principios que la vida ha perfeccionado durante 3.800 millones de años de evolución.

La paradoja es hermosa: una tecnología de vanguardia que aprende de la sabiduría natural.

Porque la verdadera innovación no consiste en superar a la naturaleza, sino en comprender cómo ella logra sostener la vida —con equilibrio, eficiencia y belleza— desde el principio de los tiempos.

El equinoccio interior

Han pasado casi dos meses desde aquella tarde. Escribir ahora, con distancia, permite dimensionar lo vivido.

El evento fue breve, pero su eco sigue presente.

Delegados de distintas latitudes y campos del conocimiento compartieron en Central Park un momento de reflexión y conexión con la Tierra durante la Climate Week NYC 2025.

A mis 47 años, reconozco también ese punto de equilibrio: el equinoccio personal.

He dedicado mi vida a comunicar, crear y conectar, pero esa tarde comprendí que la sostenibilidad comienza en gestos simples: en cómo respiramos, caminamos, observamos.

Algunos asistentes se quitaron los zapatos y caminaron descalzos sobre el césped.

Grabé un breve video y tomé algunas fotografías, como periodista y también como testigo.

No para registrar un evento, sino para guardar un instante en que volvimos a respirar al ritmo del planeta, como si la Tierra y nosotros, por un momento, compartiéramos el mismo pulso.

Las imágenes —que acompañan este artículo— conservan esa armonía efímera entre la acción y la pausa, entre la ciencia y la emoción, entre el ser humano y la Tierra que lo sostiene.

Puentes entre el norte y el sur

Mientras el norte se detenía a escuchar, el sur se prepara para recibir la COP30, que tendrá lugar en el Amazonas. Entre ambos hemisferios hay un hilo invisible que no entiende de fronteras: la vida misma.

Desde Bogotá, otra gran ciudad que respira entre montañas, escribo estas líneas rodeado de una diversidad que no solo es biológica, sino también cultural y espiritual.

Colombia, uno de los territorios más biodiversos del planeta, sigue siendo un lugar donde la ciencia y la naturaleza conversan, donde el conocimiento se funde con la intuición y la memoria.

Por eso, esta nota es también una invitación abierta al Biomimicry Institute y a todos quienes buscan inspiración en la Tierra: miren hacia el sur.

Aquí, cada río, cada bosque, cada páramo guarda respuestas vivas, aprendizajes que no se extraen, se comparten.

En estas latitudes, la naturaleza todavía habla en presente, con una voz que invita al encuentro, al respeto y al descubrimiento conjunto.

Durabilité: lo que permanece

En francés, sostenibilidad se dice durabilité, una palabra que evoca permanencia, paciencia y equilibrio.

La escuché por primera vez en París, durante Change Now, y desde entonces no he dejado de pensar en la paradoja que encierra: cambiar ahora, sí, pero con la mirada puesta en lo que perdura.

El equinoccio duró apenas un instante, pero su mensaje persiste.

Los cambios verdaderos no se imponen, se cultivan.

Y es ahí donde todo converge: en comprender que la sostenibilidad es de largo aliento, que funciona en el tiempo y que solo florece cuando se piensa más allá de lo inmediato, aunque siempre empiece hoy.

Desde esta tierra megadiversa, donde la vida florece a diario, escribir sobre sostenibilidad es un acto de gratitud: gratitud por la Tierra que nos sostiene, por la ciencia que observa y por las comunidades que aún viven en armonía con la naturaleza.

Como la roca del Umpire, que ha visto pasar millones de estaciones, la durabilité nos recuerda que todo cambio auténtico necesita tiempo, raíces y memoria.

La lección más antigua

La naturaleza nos precede, nos enseña y nos sobrevivirá. Y aun así, sigue dispuesta a mostrarnos el camino.

Nos enseña a regenerar sin agotar y a adaptarnos sin destruir. A reconocer que el equilibrio no es un punto de llegada, sino una forma de estar en el mundo.

El verdadero desafío de nuestra especie no es conquistar la Tierra, sino volver a pertenecerle. Recordar que somos parte de ella, no sus dueños.

Ese fue, en última instancia, el mensaje del equinoccio: que incluso en el corazón de una ciudad como Nueva York todavía es posible detenerse, tocar la tierra y escuchar el pulso del mundo.

Y cuando eso sucede —cuando nuestra respiración vuelve a acompasarse con la del planeta— no comienza una revolución, sino algo más profundo: el reencuentro de la humanidad con la vida.

🎥 Mira el video de Grounding Climate Week: A Biomimicry Equinox Gathering:

Imágenes y registro de Energía Limpia / Juan Daniel Correa

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