Que el humo no nos distraiga
Por: Juan Daniel Correa Salazar
Energía Limpia
www.energialimpia.co
Un comienzo encendido
El 2026 entra con el cielo iluminado. En nuestra región, la luz no proviene de celebraciones, sino de un golpe geopolítico con nombre propio: Venezuela, Caracas, Nicolás Maduro. Un bombardeo y una captura bastan para recordar que el mundo se mueve bajo tensión y que la energía nunca está al margen del poder.
Ese inicio concentra miradas y acelera opiniones. El riesgo es quedarse atrapados en el ruido. Por eso conviene hacer algo menos inmediato y más necesario: mirar más allá del humo.
No para ignorar lo que ocurre, sino para entender qué sigue moviéndose debajo de la superficie. Porque mientras el mundo se sobresalta, los sistemas que sostienen la vida cotidiana no se detienen. Ahí, lejos del ruido, empieza a definirse el rumbo del año.
La imagen que abre este texto —una cascada entre agua y bosque en las profundidades de Araracuara, Caquetá, capturada por Nico Jacob para The Community Forests— no ilustra una idea: la sostiene. Incluso cuando el ruido domina, el agua sigue su curso y el bosque permanece. La vida, simplemente, continúa.
La energía como sistema, no como consigna
La energía no es un tema sectorial ni una moda. Es la infraestructura silenciosa que sostiene ciudades, industrias, alimentos, transporte, datos, salud y cultura. También es economía: define costos, competitividad, empleo y estabilidad.
Hoy, cerca del 80% del suministro energético mundial sigue dependiendo de combustibles fósiles. Ese dato no es ideológico; es estructural. Al mismo tiempo, el cambio es evidente: la inversión global en energía ya supera los USD 3 billones anuales, y alrededor de dos tercios del capital nuevo se dirige a tecnologías limpias —renovables, electrificación, redes, almacenamiento y eficiencia—. No ocurre por romanticismo climático, sino porque la tecnología maduró, los costos bajaron y el riesgo de no cambiar se volvió demasiado alto.
Mirar más allá del humo implica sostener dos ideas al tiempo: el sistema actual aún depende de fósiles, y el sistema que viene se está construyendo con energía limpia. La transición no es un reemplazo instantáneo; es una reconfiguración profunda.
Fósiles, transición y realismo
Los combustibles fósiles no son caricaturas ni enemigos abstractos. Son actores centrales del sistema vigente, con infraestructura, talento y peso fiscal. En la transición pueden jugar dos roles: resistirse o transformarse.
La experiencia reciente muestra que la transición se acelera menos por confrontación simbólica y más por diseño inteligente: señales regulatorias claras, reducción efectiva de emisiones, electrificación donde ya es competitiva, integración ordenada de renovables y almacenamiento, y eficiencia como prioridad.
En ese marco, lo que ocurre en Venezuela no es un episodio aislado. Es un recordatorio de que el petróleo sigue teniendo peso político y económico, y de que cualquier reordenamiento abrupto genera ondas en precios, inversiones y expectativas. Leer ese escenario con cabeza fría es parte de mirar más allá del humo: entender que la transición energética ocurre en un mundo inestable, no en un laboratorio.
Eficiencia: donde la transición se vuelve concreta
Cuando la transición se baja del discurso a la práctica, aparece una palabra clave: eficiencia. Usar mejor la energía disponible reduce costos, emisiones y presión sobre el sistema, y crea las condiciones para que nuevas soluciones sigan llegando.
En foros multilaterales y acuerdos internacionales —desde la COP28 hasta las hojas de ruta energéticas más recientes— los países asumieron el compromiso de duplicar la tasa anual de mejora en eficiencia energética hacia 2030. El avance existe, pero sigue por debajo de lo necesario. La política fija marcos y señales, pero no cierra la brecha por sí sola; muchas veces también produce ruido. La diferencia se hace en la práctica, con miles de decisiones cotidianas: edificios mejor aislados, procesos industriales optimizados, motores eficientes, iluminación inteligente, gestión activa de la demanda, redes mejor operadas y hábitos de consumo más conscientes.
La eficiencia no suele ocupar portadas, pero define resultados. Reduce emisiones, baja costos y libera capacidad del sistema. Si el 2026 quiere marcar diferencia, tendrá que ser un año en el que la eficiencia pase del discurso a la práctica cotidiana.
Sostenibilidad: una lógica integral
En Energía Limpia abordamos la sostenibilidad como un sistema de decisiones que se conectan entre sí. La energía es un eje central, pero no el único. También importa el agua que se cuida o se pierde, los materiales que se reutilizan, la biodiversidad que hace viables los territorios, las ciudades que se diseñan para funcionar mejor y los modelos económicos que permiten que las soluciones perduren.
No hay transición energética viable sin territorios sanos, comunidades involucradas y economías capaces de mantenerse en el tiempo. La biodiversidad no acompaña el debate climático: lo hace posible. El agua no es un insumo más: define los límites del sistema y hace posible la vida. La economía no es un efecto secundario: es lo que permite que lo que funciona escale y se consolide.
Desde Energía Limpia trabajamos con ese enfoque: conectar ideas, tecnologías y acciones que ya están en marcha; separar el ruido de lo que realmente importa; contar con rigor lo que funciona y también lo que no, con mirada amplia y sin fanatismos.
Este ha sido siempre el enfoque. En 2026, se vuelve aún más claro: las ideas importan en la medida en que se convierten en decisiones concretas y llegan al terreno donde realmente cuentan.
2025: un año que sigue vivo
Lo recorrido en 2025 no quedó atrás. Sigue activo, dialogando con el presente y ofreciendo claves para entender lo que viene. Esta es una lectura del año desde el lente de Energía Limpia: una mirada construida a partir de algunos de los espacios donde estuvimos presentes, participamos, escuchamos, aprendimos y conectamos ideas, personas y soluciones.
Cada uno de estos momentos puede revisitarse (haciendo click sobre las entradas). Los artículos siguen vivos, abiertos, y contienen mensajes, datos y enseñanzas que hoy cobran aún más sentido.
- }ChangeNOW París reunió soluciones en acción. Más de mil iniciativas activas confirmaron que el desafío está en conectar, financiar y escalar. En ese contexto, Energía Limpia / Clean Energy —hasta entonces Energía Limpia para Colombia— asumió su forma actual, ampliando su mirada y su alcance global. Dos artículos publicados desde París sintetizan ese punto de inflexión: Reflexiones sobre ChangeNOW 2025 y Sostenibilidad, como manifiesto editorial, e historia, de lo que es Energía Limpia, y Darah Solutions Lab: moda circular y sostenibilidad textil de Arabia Saudita a América Latina, que muestra cómo el diseño y la creatividad tienen el poder de conectar al mundo; solo se necesita afinar la vista – ver más allá del humo – para hacer las conexiones.
- Climate Week NYC fue un punto de equilibrio en medio del ruido global. En su edición más grande hasta ahora, confirmó que la sostenibilidad, la acción climática, la energía limpia y la circularidad siguen activas, incluso cuando desde el poder se niegan o se atacan. La sociedad comprometida con estos temas no se detiene. Y, en medio del pulso de la ciudad, también hubo espacio para hacer una pausa y volver al origen, como plantea Biomimicry Institute y el Equinoccio: cuando la Tierra respira en Central Park: una invitación a recordar que somos apenas una fracción mínima de un sistema mucho más vasto.
- Future Energy Summit, en Colombia y Chile, permitió leer el mapa energético de la región: un potencial técnico robusto, liderazgo creciente en renovables y obstáculos claramente definidos en redes, regulación, financiamiento y tiempos de ejecución. Esa fricción entre capacidad y realidad quedó plasmada en Future Energy Summit 2025: la transición energética en Colombia ante su hora eléctrica y América Latina en tensión positiva: lo que dejaron FES Colombia y FES Chile 2025, dos lecturas complementarias sobre el momento que atraviesa la región.
- En la COP30 de Belém, en plena Amazonía y en territorio de comunidades ancestrales, volvió a hacerse visible la distancia entre lo que el planeta expresa y lo que la política procesa. COP30 Belém: cuando la Amazonía habló con claridad y el mundo respondió con ruido captura ese contraste: un territorio que señala límites, urgencias y saberes, frente a un escenario global que todavía se mueve al ritmo del discurso, los intereses oscuros y el cálculo.
- En el mercado de carbono, particularmente en conservación, mitigación y biodiversidad con y para las comunidades dueñas de sus territorios — que orgullosamente he transitado en los últimos años representando a The Community Forests — el mensaje es claro y potente, como lo plantea la nota/entrevista: El mercado de carbono volverá a florecer: ASOCARBONO.
- ExpoSolar Colombia 2025, que sigue creciendo, fue el punto de encuentro entre innovación y aplicación real. La energía solar se mostró integrada a la industria, la construcción y la movilidad, no como promesa, sino como solución en operación. Casos como Acesco y Alurack: innovación y sostenibilidad, Cosostenible: una apuesta por la energía solar en Colombia y Energía y Movilidad: impulsando la transición solar en Colombia dan cuenta de iniciativas que ya están funcionando en territorio y llevando las ideas del plano conceptual a la práctica cotidiana.
- En los grandes encuentros culturales, la sostenibilidad pasó del concepto a la prueba real. Festival Estéreo Picnic 2025: un mundo distinto donde música y sostenibilidad se abrazan mostró cómo – a la par con espectáculos que quedarán guardados en la retina para siempre – decisiones en logística, movilidad y consumo ya transforman la experiencia colectiva. Esa misma energía atravesó el Festival Cordillera 2025: música y sostenibilidad en Bogotá latiendo al mismo ritmo, donde música, territorio y gestión responsable avanzaron juntas. Y en Trama: Entre tejidos de esperanza para una moda sostenible en Colombia, reconocida como Marca Más Sostenible de la Feria Vassar —con Energía Limpia como jurado—, quedó claro que esta conversación también se construye desde el diseño, la producción y las elecciones cotidianas.
Nada de esto caducó con el calendario. Los contenidos siguen abiertos para ser leídos, revisitados y discutidos. Son parte de un archivo vivo que ayuda a entender por qué el 2026 no empieza de cero, sino sobre una base de experiencias, ideas y decisiones que siguen en movimiento.

Atardecer en Manhattan durante Climate Week NYC 2025.
Imagen que tomé mientras el río reflejaba la luz del día que caía; el Concorde y un gran velero recordaban otras formas de viajar y de imaginar el progreso. En medio de la ciudad que nunca se detiene, el agua, la historia y la movilidad conviven por un instante. Una pausa necesaria para pensar el futuro que estamos construyendo.
2026: el año entra en movimiento
El primer cuatrimestre no define el año completo, pero sí marca ritmo y dirección. Hay espacios y momentos —recomendados por Energía Limpia, entre muchos otros— que permiten leer hacia dónde se desplazarán las decisiones, las inversiones y las prioridades.
- Future Energy Summit 2026 abre su gira con tres paradas que ya marcan el pulso del año: Madrid (12 de febrero, FES Iberia), Buenos Aires (4–5 de marzo, FES Argentina) y Santo Domingo (20–21 de abril, FES Centroamérica & Caribe). La agenda se concentra en los puntos donde los proyectos se juegan su viabilidad: redes eléctricas, almacenamiento, estructuración financiera y capacidad real de ejecución. Más que anuncios, el foco está en destrabar cuellos de botella y conectar proyectos con capital, regulación y tiempos reales.
- Future of Utilities: Energy Transition Summit (Ámsterdam, 18–19 de marzo de 2026, SugarFactory) pondrá en el centro la relación entre tecnología, regulación y capital para acelerar la modernización del sistema energético europeo. Redes, flexibilidad, almacenamiento, digitalización, seguridad de suministro e integración de soluciones como hidrógeno y gases renovables se abordarán con un enfoque claro en implementación y escalamiento.
- Bogotá, con el Festival Estéreo Picnic, volverá a convertirse en laboratorio vivo del 20 al 22 de marzo de 2026, en el Parque Simón Bolívar. Con un cartel que convoca a públicos diversos —Tyler, The Creator, The Killers, Sabrina Carpenter, Lorde, Deftones, Peso Pluma, Young Miko, Doechii, entre otros— la ciudad entra en modo pulso: movilidad, energía, residuos, consumo y comportamiento colectivo puestos a prueba en tiempo real. Tres días donde la música no solo suena: también mide cómo nos movemos y qué tan capaces somos de hacer que lo masivo funcione mejor.
- ChangeNOW París (30 de marzo – 1 de abril) volverá a reunir soluciones, inversión y actores públicos con vocación de escala. Como lo plantea ChangeNOW 2026: donde las soluciones se encuentran y el futuro se vuelve real, el foco ya no está en imaginar escenarios, sino en acelerar lo que funciona: alianzas que conectan sectores, modelos replicables que integran energía, territorio y economía, y métricas de impacto que permiten pasar de pilotos aislados a sistemas que operan en el mundo real.
- European Climate Summit se celebrará del 14 al 16 de abril en Barcelona, en la Casa Llotja de Mar. Un espacio donde política pública, sector privado y territorio se encuentran para profundizar en gobernanza climática, mercados de carbono y mecanismos de financiamiento, con énfasis en implementación, coherencia y credibilidad.
No son los únicos momentos del cuatrimestre, y mucho menos del año. Son, eso sí, señales tempranas que ayudan a leer el pulso del 2026: menos ruido declarativo, más foco en ejecución; menos promesas abstractas, más sistemas funcionando. Desde ahí, con conciencia y acción, empieza a escribirse lo que viene.
Mirar más allá del humo
El ruido no va a desaparecer. El humo tampoco. El mundo seguirá sacudiéndose con crisis, decisiones abruptas y titulares que buscan atención. La diferencia está en dónde ponemos la mirada cuando eso ocurre.
Mirar más allá del humo es enfocarse en lo esencial: sistemas que funcionan mejor, energía usada con inteligencia, eficiencia que reduce pérdidas, agua como condición de vida, biodiversidad que sostiene los territorios y decisiones que no hacen ruido, pero definen el rumbo. El futuro no se improvisa. Se construye con criterio, con datos y con acción constante.
El 2026 ya empezó. Y lo que está en juego no es un discurso, sino cómo vivimos, cómo producimos, cómo nos movemos y qué dejamos en pie.
Seguimos adelante sin fanatismos y sin distracciones. Leyendo el mundo con atención, conectando soluciones que funcionan y empujando decisiones que valen la pena.
Que el humo no nos distraiga.
La Energía Limpia está en movimiento.
Y aquí seguimos, acompañando ese camino.





