Por años, la movilidad en Bogotá ha sido un tema de debate constante. Congestión, contaminación y siniestralidad vial han marcado la agenda, pero en medio de estos desafíos, la ciudad ha logrado avances notables hacia un modelo de transporte más sostenible. Desde Energía Limpia, conversamos con Darío Hidalgo, experto en movilidad urbana, para conocer las tendencias, logros y retos que definirán el futuro de cómo nos movemos en la capital.
Bogotá, una ciudad que pedalea más
En dos décadas y media, la bicicleta pasó de ser un medio marginal a mover casi el 7% de los viajes diarios en Bogotá. Una transformación que, para Hidalgo, no solo es positiva, sino que posiciona a la capital como referente regional. “Ha crecido mucho el uso de la bicicleta… algo que no teníamos hace 25 años”, resalta.
El reto ahora es sostener ese crecimiento con infraestructura segura, mantenimiento de las ciclorrutas y una actitud ciudadana más favorable a la movilidad activa.
Tendencias que marcarán el futuro
Hidalgo identifica tres corrientes que guiarán la movilidad en los próximos años: la gestión de la demanda, la electrificación y la expansión de pequeños vehículos eléctricos.
Sobre el primer punto, cita el caso de Manhattan, donde un cobro por congestión redujo de inmediato el tráfico y financia mejoras al transporte público. En cuanto a la electrificación, destaca que Bogotá cuenta con 1.450 buses eléctricos, “una de las flotas más grandes del mundo fuera de China”. Y sobre los vehículos personales eléctricos, advierte: “Si son muy potentes y veloces, pueden generar problemas de siniestralidad vial”.
Aprender de otras ciudades
El pico y placa solidario en Bogotá dista de tener el impacto del cobro por congestión en Nueva York o Londres. La razón: aquí solo aplica a quienes ya tenían restricción, lo que limita su alcance.
París, por su parte, eliminó las patinetas eléctricas de alquiler tras un referendo que evidenció problemas de seguridad y espacio público. En Bogotá, la sostenibilidad financiera también ha sido un reto para los sistemas de bicicletas compartidas.
Caminar y pedalear: hábitos por fortalecer
La mayoría de los bogotanos se moviliza sin carro ni moto, pero muchos trayectos cortos todavía se hacen en vehículo. Hidalgo cree que la ciudad ofrece condiciones para caminar o pedalear, incluso más de lo que se cree: “El problema no es el clima, sino la ropa que usamos para caminar o ir en bicicleta”.
Grandes proyectos en marcha
La primera línea del metro, nuevas troncales de TransMilenio, el tren regional (RegioTram), cables y la expansión de la flota eléctrica forman parte de un plan que, según Hidalgo, está encaminado a transformar la movilidad. “Bogotá va reduciendo la siniestralidad y mejorando la oferta de transporte sostenible. Soy optimista de aquí a 2035”, asegura.
El cambio empieza en la calle
Más allá de las obras y la tecnología, el éxito dependerá de que cada ciudadano adopte modos de transporte más limpios y seguros. “Podemos seguir avanzando muchísimo”, concluye Hidalgo, dejando claro que el futuro de la movilidad bogotana no solo se construye en el asfalto, sino también en las decisiones cotidianas de quienes la recorren.





