Por Juan Daniel Correa Salazar
En colaboración con BNamericas
Este 14 de mayo, Guatemala recibirá por primera vez el Future Energy Summit (FES) Centroamérica & Caribe. La elección del país ocurre en un momento especialmente sensible para la región.
Mientras crecen las inversiones en energía renovable y nuevos contratos de suministro, Centroamérica comienza a enfrentar una presión cada vez mayor sobre su infraestructura eléctrica regional. El foco ya no está solamente en construir capacidad de generación. La discusión empieza a desplazarse hacia transmisión, estabilidad operativa e integración entre sistemas nacionales.
En ese escenario, Guatemala se está consolidando como uno de los nodos más activos del mercado eléctrico centroamericano.
La reciente aprobación de los ganadores de la licitación PEG-5-2025 confirmó una señal importante: cerca del 70% de los contratos adjudicados quedó en manos de proyectos renovables, principalmente solares. Entre otros movimientos, Grupo Dragón avanza en tres proyectos fotovoltaicos con almacenamiento que suman 120 MW de capacidad solar y 192 MWh en baterías, con inversiones estimadas en US$150 millones. En paralelo, Transnova —vinculada a Grupo Energía Bogotá (GEB)— busca asegurar US$65 millones para fortalecer infraestructura de transmisión y subestaciones en Guatemala, en medio de una presión creciente sobre la capacidad de intercambio regional.
Pero el punto de mayor tensión empieza a aparecer en la red.
El sistema SIEPAC, columna vertebral de la interconexión eléctrica centroamericana, enfrenta una etapa de expansión estimada en cerca de US$470 millones, según el Ente Operador Regional (EOR). El objetivo inmediato es mantener y ampliar la capacidad de intercambio energético entre países, hoy limitada frente al crecimiento esperado de generación renovable y demanda eléctrica.
Más que una discusión técnica, se trata de capacidad regional.
La dimensión de ese desafío aparece reflejada en la operación diaria del sistema SIEPAC. El siguiente mapa del EOR muestra cómo Centroamérica funciona cada vez más como una red eléctricamente interdependiente, con intercambios permanentes de energía entre países y balances distintos entre generación y demanda.
Las líneas azules representan la infraestructura regional de transmisión, mientras los indicadores amarillos muestran flujos instantáneos de intercambio energético entre sistemas nacionales. En conjunto, el mapa permite entender por qué la expansión de transmisión se convirtió en una prioridad estratégica para la región.

La señal de fondo es difícil de ignorar: Centroamérica está entrando en una etapa donde la transición energética dejará de depender solamente de nuevos megavatios instalados.
La velocidad de expansión regional comenzará a medirse también por la capacidad de mover energía entre países, sostener estabilidad operativa y coordinar sistemas eléctricos cada vez más integrados.
Guatemala aparece hoy en el centro de ese movimiento.
Desde Energía Limpia seguimos estos cambios regionales como parte de una transformación más amplia de la infraestructura energética latinoamericana: una transición donde la red empieza a importar tanto como la generación.
Fuentes y referencias
- BNamericas — La expansión de la red eléctrica de Centroamérica se estima en US$470 millones
- BNamericas — Guatemala da luz verde a los ganadores de la subasta de energía
- BNamericas — Grupo Dragón se adjudica tres proyectos solares en la mayor licitación eléctrica de Guatemala
- BNamericas — Unidad del Grupo Energía Bogotá busca US$65 millones para operaciones en Guatemala
- Ente Operador Regional (EOR) — Sistema de Interconexión Eléctrica para América Central (SIEPAC)





